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Ines Ravasini, Roma, Bagatto, Rojas, Fernando de, La Celestina, ed. Usuario Nombre de usuario Contraseña No cerrar sesión. Herramientas del artículo Imprima este artículo.

Cómo citar un elemento. Envíe este artículo por correo electrónico Inicie sesión. Enviar un correo electrónico al autor Inicie sesión. Ejemplo de las primeras sería la sorgina , de la brujería vasca , y de las segundas Celestina. La obra comienza cuando Calisto ve casualmente a Melibea en el huerto de su casa, donde ha entrado a buscar un halcón que intentaba cazar. Pidiéndole su amor, esta lo rechaza, pero ya es tarde, ha caído violentamente enamorado de Melibea.

Desesperada, Melibea se suicida y la obra termina con el llanto de Pleberio, padre de Melibea, quien lamenta la muerte de su hija. Alisa, madre de Melibea, también muere, se conoce que de la impresión. Hace Rojas un poderoso trazo de sus personajes, que aparecen ante el lector dotados de vida, con profundidad psicológica , son seres humanos con una caracterización interna excepcional, lo que los aleja de los 'tipos' tan usuales en la literatura medieval y del momento.

Lida de Malkiel habla de objetividad; así, distintos personajes juzgan a otro de diferente manera. En cuanto a las contradicciones de conducta se dan porque Rojas ha humanizado a sus personajes. Pero no se acartonan, sufren cambios en ocasiones. El tema de la codicia ha sido tratado por Francisco José Herrera en un artículo sobre la ganancia en materia celestinesca es decir, en todas las obras del ciclo de La Celestina , incluyendo imitaciones, continuaciones El provecho privado de los personajes de clase baja sustituye en fuerza y presencia al amor en la clase alta.

Así, se constituyen a lo largo de la obra dos grupos de personajes opuestos, los siervos y los señores, y en ambos grupos los personajes se agrupan por parejas: Solamente Celestina y Lucrecia no tienen correspondencia, pero es porque su oposición es vertebral en la historia: Celestina constituye el elemento catalizador de la tragedia, al representar el desenfreno vital, mientras que Lucrecia, criada de Melibea, representa el extremo de toda represión.

En ese sentido, el personaje del bribón Centurio añadido a la segunda versión de la obra resulta un añadido poco funcional, aunque tiene algo que ver en los desórdenes que llaman la atención de Calisto y hacen que se mate. Conoce a fondo la psicología del resto de los personajes, haciendo que incluso los reticentes con sus planes cedan a ellos. Sus móviles son la codicia, el apetito sexual que sacia facilitando e incluso presenciando y amor al poder psicológico.

Representa un elemento subversivo dentro de la sociedad: En cuanto a la magia, ver el apartado de los temas. Se inspira en el personaje de la alcahueta que ya había aparecido en las comedias romanas de Plauto y a lo largo de la Edad Media en obras como el Libro de Buen Amor de Juan Ruiz Arcipreste de Hita el personaje conocido como Urraca la Trotaconventos y en obras latinas e italianas como la Historia duobus amantibus de Enea Silvio Piccolomini o la Elegía de madonna Fiammetta de Giovanni Boccaccio.

Calisto es un joven de la alta sociedad a quien solamente le preocupa satisfacer sus deseos, atropellando a quien sea para conseguirlo. En Calisto no se observan verdaderas crisis, es una persona realmente egoísta.

Encarna el 'loco amor', del que es víctima: No obstante, Lida de Malkiel señala que el casamiento entre cristianos nuevos y viejos siempre fue lícito. No es posible saber la intención del autor o si esta 'ilicitud' se debe a estos motivos, lo que sí es indudable es que los cristianos nuevos no estaban muy bien vistos en esa época y en posteriores.

Otra teoría sería la de Otis H. En todo caso, cabe recordar que el amor ilícito o escondido se encuentra muy arraigado en la lírica popular peninsular. Enamorado absorbido por su pasión para satisfacerla. Sus criados ridiculizan la afectación de su lenguaje. En la obra se intenta hacerla víctima de una pasión cegadora inculcada por el hechizo de Celestina.

Lo que ella cuida es su externo concepto del honor: Cuando Calisto canta sensuales canciones a Melibea, Lucrecia siente envidia hacia su ama y es por ello por lo que a Celestina no le cuesta nada sobornarla con productos para aclarar el pelo y para quitar el mal aliento. Al ser hijo de Claudina, maestra y antaño compañera de Celestina, intenta advertir a su señor de los peligros que le pueden venir; pero es humillado por éste.

Su lealtad termina de derrumbarse al ser seducido por una de las pupilas de Celestina, que ha de sufragar con unos medios de los que carece, de forma que se ve obligado a participar en la corrupción de su señor al mismo tiempo que se corrompe él mismo.

Tiene cierto paralelismo con Melibea, quien también se niega en principio a seguir la corriente corruptora. Sempronio hace tiempo ya que ha perdido cualquier ideal sobre los amos a los que sirve y solamente pretende aprovecharse de ellos con egoísmo y codicia. Mantiene una relación con una de las prostitutas de Celestina, que a su vez le engaña, y es el dueño de la idea de aprovecharse de Calisto para poder mantener su pasión a costa de la de su señor, en él se ve la ruptura de los lazos feudales amo-siervo.

Una tiene clientela fija y casa, la otra, menos experimentada, todavía no. Elicia solo busca el placer con despreocupación de lo que pasa a su alrededor y de lo que no sea placentero; no le preocupa ni su pasado ni su futuro.

Solo la muerte de Celestina la hace volver a la realidad. Alisa es la madre de Melibea y no mantiene una verdadera relación con su hija; se limita a especular sobre su matrimonio sin haberle consultado apenas.

Hay dos órdenes de tiempo como se ha comentado: Primer salto temporal implícito: Esto haría también verosímil la evolución psicológica de Melibea. A esto seguirían tres días de acción ininterrumpida. Tras esto, todo transcurre en un día y medio. Este manejo del tiempo lleva a Lida a decir que la representación no es sino una selección. Se han barajado los nombres de algunas ciudades como marco espacial de la obra, pero no existen referencias suficientes e inequívocas al respecto, con lo que se asume que Rojas creó como marco una ciudad arquetípica.

Es de destacar la función principal del huerto de Melibea en lo que supone la primera dramatización de la naturaleza en la literatura española. Hay tres temas principales en la obra, señalados por el propio autor: Cada valor engendra dentro de sí su vicio El reverso del amor como una fuerza destructiva es uno de los aspectos de esta visión filosófica de que es muestra la obra, cuya intención es moralizante: Sin embargo, su intención ha sido muy debatida en un abanico que va desde esta finalidad moralizante todos los personajes mueren por sus pecados a otra crítica la sociedad es la causa de las muertes.

Hay un misterio sin resolver en la trama: Efectivamente no hay en la trama enfrentamientos familiares previos, como en Romeo y Julieta , ni referencias al problema de los bandos , que desde años antes enfrentaba en Salamanca a dos familias. La obra da un sinfín de sugerencias, por lo que pueden hacerse interpretaciones muy diversas de los diferentes aspectos. En cuanto a la intención, existen varias teorías:. Esta tesis ha sido sostenida por Marcel Bataillon, que piensa que la moral cristiana domina toda la obra, la moralidad contra el 'loco amor' y sus funestas consecuencias.

Esta tesis cree las palabras de Rojas literalmente y piensa que su intención de advertir no es fingida: Defendida por Otis H. Tanto se atribuye en ellas alto linaje a Melibea como a Calixto, por tanto, no tienen por qué, los que con juicio crítico e histórico hoy interpreten la obra, aceptarlas en un caso y rechazarlas en otro. Rojas, cristiano nuevo, por su procedencia judaica y por su profesión de abogado, estaría próximo a los medios de la burguesía mercantil, tal vez sin participar de ella, y se sentiría preocupado por la relajación o desmoralización -en el sentido de la moral social tradicional- que en tales medios se producía, por, la caída de los viejos vínculos y el olvido de las viejas convenciones sociales que las relaciones mercantiles traían consigo.

Un trastorno en la vida de la sociedad traído por las relaciones cosmopolitas, exóticas, de los ricos, esto es lo que ya en los hijos de la gran burguesía se ponía por entonces de manifiesto, aunque en las nuevas maneras ennoblecidas de sus jóvenes no quedara a veces aparentemente ni el recuerdo del tipo de vida burguesa de que procedían.

Mencionemos algunas de ellas. Para expresar, en otra ocasión, su pesimismo, le oímos decir: Una feria con sus compras y ventas de mercancías, es la imagen que le viene a la mente en tan triste ocasión. En su lamentación por la muerte de la que llama su rica heredera, Pleberio exclama: Estas frases no han sido objeto de una interpretación satisfactoria. Nadie a esto llamaría haber fabricado navíos, ni hoy, ni menos en el siglo XV, en que la palabra, de reciente difusión, designa embarcaciones importantes.

Pleberio es, pues, por confesión propia, constructor o armador de naves, que ambos sentidos pueden tener sus palabras. María Rosa Lida ha hecho observar que en la obra de Petrarca De remediis utriusque fortunae -cuya influencia sobre La Celestina es tan amplia y relevante- aparece también un personaje en cuyas naves se cargan ricas mercadurías Ello completa el marco en que Rojas quiere situar el drama del desarreglo de los juicios morales que presenta en su Tragicomedia.

Son los honores sociales que el rico burgués compra con su dinero, introduciéndose en formas de tipo nobiliario, por la nueva vía de la riqueza. Para terminar nuestra interpretación, tengamos en cuenta que de todo ello habla Pleberio en una imprecación a la fortuna, a la que ha llamado administradora de los bienes materiales: Tal es el proceso de ennoblecimiento del burgués rico, conforme al tipo a que pertenece Pleberio, el cual ejerció en años anteriores el comercio por mar.

Así lo había sostenido Cicerón 47 y así se pensaba y se practicaba en la Europa del Renacimiento. Se trata de una traducción casi literal de Cicerón A fines del mismo siglo, todavía expone la tesis, como criterio general y con plena aceptación, López Pinciano En el pasaje de su De Officiis que acabamos de recordar, Cicerón hace un comentario interesante: Pues bien, la doble referencia a los navíos y a sus grandes heredamientos, en las palabras de Pleberio, coincide con ese esquema.

Apenas si se encuentra una sola mención de parientes y amigos, muy lejana y débil, en comparación con el modo que pudiera tener de considerar la parentela un joven de antiguo linaje distinguido.

Se entretiene en deportes de contenido caballeresco subsidiario, sin otra excepción que la caza, de modo que no hay la menor alusión militar en torno a él. Llama la atención la poquísima familiaridad que todos, en torno a Calixto, tienen con las armas, lo extraño que se les hace a los seguidores de este joven amo ir armados.

A nadie, al recomendarle huya de los peligros del amor, se le ocurre proponerle se entregue a empresas guerreras. Sus servidores son de poca calidad o improvisados -como ese mozo de espuelas que tiene que hacer las veces de criado personal.

No hay mención de posibles propiedades señoriales, y en cambio hay una referencia curiosa: En todo caso, en la intendencia del rico tradicional y poderoso se compra en grueso y no con repetida frecuencia. Una economía de gran señor seguía siendo una economía tradicional o de subsistencia, una oeconomía , basada en la autonomía doméstica de provisión, ajena al mercado urbano y a su crematística En los ricos de reciente elevación se dan faltas sociales con frecuencia.

Es el caso de los ricos recientes, en su alto nivel social. En ese género celestinesco, verdadera ola de literatura obscena que tanto se difunde en España en las primeras décadas del XVI, se mantiene tal característica No hay necesidad de acudir a motivaciones étnicas en Rojas para explicarse datos de esta naturaleza ni tendría sentido; basta con ver una situación de la época. Echa en culpa al alcalde, que ha ordenado la ejecución de sus servidores, haberle colocado en tan desairada posición, y le recrimina por su proceder, mas no porque haya olvidado, al actuar de ese modo, la condición de, caballero del amo a quien los condenados servían, sino por haber sido ingrato a los favores económicos que debía a su padre.

Sin embargo, Calixto reacciona muy pronto, dando prueba de lo poco que ha calado en él el sentimiento de las obligaciones que le impone su condición de señor. También Pleberio y Celestina, cada uno por su parte, muestran reacciones semejantes.

Aunque esto lo haya conseguido Rojas con recursos literarios magistrales, no hay que ver en ese aspecto solamente un problema de técnica de escritor. Se trata de toda una nueva manera empleada en la captación de la realidad humana, considerando que esta se da siempre en un hic et nunc , y que cuando se quiere reflejar aquella en una obra literaria es necesario recogerla inserta en esas circunstancias, al modo como un arbusto, para conservarlo vivo, se transplanta con su cepellón.

Con esto, es decir, con ese nuevo arte de captar lo real humano, ha dicho María Rosa Lida, se busca presentar al personaje en su intimidad Ahora bien, la intimidad de la vida personal, que nada tiene que ver, claro es, con la interioridad del alma, constituye típicamente un producto burgués. Estrechamente ligado a ello va el aspecto literario que la obra ofrece y que representa una efectiva novedad.

Todo ello puede ser indiscutible y la erudición incomparable de la señora Lida de Malkiel se emplea a fondo para demostrarlo. Tendremos que admitir que La Celestina corresponde a la tradición teatral, que toma de ella sus elementos y que el autor quiso hacer sinceramente una comedia o tragicomedia. Ese aspecto novelístico hay que atribuirlo a la cultura social de que la obra surge, cuyos supuestos el autor supo elaborar originalmente en esa nueva forma literaria.

Es necesario rebajar mucho la opinión tradicional que insiste sobre la poca aptitud de los españoles para el comercio. Los hechos prueban lo contrario. En el auge económico del siglo XV tuvo un papel fundamental el comercio marítimo externo En Italia, la relación de Sevilla y Génova es intensa, y, desde mediados del XV, con motivo de la hostilidad entre Barcelona y Génova, los barcos castellanos tienen una gran actividad que se extiende también a Marsella Un nuevo sentimiento de riqueza que ha sido estudiado por Fanfani, principalmente sobre fuentes italianas, pero que se extiende a toda la Europa occidental 70 mueve, y aun conmueve, el mundo social de La Celestina.

Lo reconocía también, por su parte, el poeta Ausias March:. No querría bienes mal ganados. La inversión de los términos, en el plano del espíritu burgués precapitalista, es clara.

Desde que, en el declinar del Medievo, una nueva mentalidad se anuncia, el fin de enriquecimiento es la ley y toda consideración moral, si no se pierde -en ninguna ocasión, desde luego-, pasa a segundo plano.

Vives formulaba así tal estado de espíritu: Pleberio no dice que con honra se hizo rico, sino que, con sus holgados medios, adquirió honras. Sempronio, con cínico despego, declara que no le mueve ni le importa nada el remedio de su amo, sino salir él de pobreza.

La buena y holgada casa en que se alberga la vida personal, íntima, es el símbolo del bienestar económico -luego volveremos a encontrarnos con otra declaración semejante.

Ahora tenemos que observar que ese lucro o provecho, generalmente, en el complejo de relaciones sociales de La Celestina , se contabiliza en dinero. Y en el Rimado de Palacio , el canciller López de Ayala tiene frases semejantes.

Hay incluso testimonios que pueden tenerse por anteriores Pero una cosa es la mera expresión literaria sobre este tópico acerca del poder de la riqueza y otra muy distinta comprobar en qué manera y con qué amplitud los medios de pago de tipo dinerario se han introducido en la vida social. Es de interés tomar en consideración el alto grado de desarrollo de la economía dineraria que se puede apreciar y aun medir en La Celestina -se nota también en esto, claramente, una diferencia de fase, respecto al Libro de Buen Amor.

El dinero es lo que se busca, es lo que se emplea en las relaciones de dar y tomar, es lo que funciona como medida para valorar bienes. El dinero es tan familiar que sus propiedades sirven, metafóricamente, de término de comparación.

Lo que Calixto le da, las mercedes que le concede o promete, Celestina las reduce a dinero: Y esto ocasionó una mecanización de las relaciones y, en consecuencia, un distanciamiento recíproco de los individuos -lo cual, en definitiva, engendraba libertad-. Tener en cuenta esta circunstancia es decisivo para comprender el complejo de relaciones sociales en el mundo de La Celestina. Pasemos ahora a contemplar un nuevo aspecto del mismo, en estrecha conexión con los anteriores.

El medio característico de la burguesía, en el que la economía dineraria se desarrolla, era la ciudad, como es bien sabido. En plena conformidad con lo que en ella venimos encontrando, La Celestina es un típico, inconfundible producto de la cultura ciudadana.

Lo es la Tragicomedia de Rojas, en cuanto obra literaria, y lo son los personajes que en ella pululan. Claro que el porcentaje de población campesina siguió siendo mucho mayor, aunque se iniciaron señales de despoblación en algunas partes. Lo interesante es que las ciudades son las que aumentan.

Así, por lo menos, eran vistas muchas de nuestras ciudades -y esto es lo que para nosotros cuenta ahora. De ninguna de ellas, ciertamente, cabe buscar la imagen concreta en La Celestina. Con mucha agudeza creemos que ha dejado resuelta la dificultad María Rosa Lida: Al inventar una ciudad, como Rojas lo hace, tipifica fielmente el medio ambiente en que el mundo de sus personajes vive y redondea la significación histórico-social de su obra.

Hemos visto el papel que las riquezas y el lujo tienen en la crisis social del XV y en la formación de la clase ociosa, a cuyo tipo responden los personajes de La Celestina. En las formas de ecología social, la ciudad es el medio del deleite, del gasto superfluo, de la comunicación, de la ostentación.

Esa actitud de ostentación, en la casa responde a los caracteres de la cultura urbana y al puesto que la mujer asume en la misma. El papel que el lujo de la mujer tuvo, durante los primeros siglos modernos, en el desarrollo del capitalismo, fue señalado por Sombart Ello pone de relieve un factor que es interesante tener en cuenta: Iniciativa y lujo de la mujer que traen ese nuevo gusto de la época por la mansión ciudadana. Los grandes ricos de la nobleza antigua viven en el campo, en ambientes rurales: En La Celestina , todos los personajes que intervienen en la acción son tipos urbanos.

Sus costumbres, sus relaciones, sus conversaciones, su callejeo, son propios de la vida de ciudad. Todos los oficios de la gente que en la obra aparecen son oficios ciudadanos.

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Prostitutas rivas video prostitutas asiaticas Prólogo a la primera edición. Pues bien, la doble referencia a los navíos y a sus grandes heredamientos, en las palabras de Pleberio, coincide con ese esquema. Y tiene razón por su parte la señora Lida de Malkiel. Defendida por Otis H. También al despedirse en otro momento de Calixto tiene unas frases de agria malquerencia hacia su amo, nacidas del rencor que le guarda por el envilecimiento que su desorden echa sobre todos y porque se le han venido abajo las razones en que se basaba su aceptación del sistema social de respeto al señor en que prostitutas png prostitutas japonesas vivido. Bajo este aspecto nos aparecen ya los ricos del mundo social de La Celestina.
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Calisto posee una locura real, y sus actuaciones y palabras exhiben un personaje con todas las características de un loco de verdad. Ello completa el marco en que Rojas quiere situar el drama del desarreglo de los juicios morales que presenta en su Tragicomedia. Esto me parece fascinante y una visión que se subleva contra la norma: Llama la atención la poquísima familiaridad que todos, en torno a Calixto, tienen con las armas, lo extraño que se les hace a los seguidores de este joven amo ir armados. Este trabajo y, en general, la identificación del Fernando de Prostitutas en mi zona follando con prostitutas reales histórico con el mencionado en las octavas acrósticas, y de éste con el autor de Celestinarepercutieron muy notablemente sobre la interpretación de la obra ya que, desde entonces, muchas veces se ha utilizado el trasfondo de cristiano nuevo de dicho personaje histórico para explicar distintos aspectos de la obra.

En esta tradición a la clase alta se le atribuía el refinamiento y las doctrinas, frente al amor que las capas bajas eran incapaces de experimentar. El tema del amor es tratado de formas distintas: Todo parece indicar que se trata de una concepción estética del amor. Calisto posee una locura real, y sus actuaciones y palabras exhiben un personaje con todas las características de un loco de verdad.

Para la vieja, amor y acto sexual son términos intercambiables. Celestina pasa por alto la doctrina ortodoxa, porque piensa que la idea de las finezas del amor cortés son meros gestos hipócritas, mediante los cuales hombres y mujeres aparentan una sensibilidad por las cosas amorosas. La sexualidad no es cosa privada. Francisco José Herrera señala que, como motor, la codicia y la avaricia sustituye en los personajes de clase baja a la furia amorosa de los de la clase alta.

En lo referente al tema de la magia, hay opiniones contrapuestas en cuanto a su importancia dentro de la obra. Sin embargo, para autores como Petriconi, Maravall o Russel tiene una función importante en el desarrollo, alcanzando la categoría de elemento integral; Celestina cree en la eficacia de sus artes y la pasión de Melibea es producto de los conjuros de Celestina.

Asensio y Gilman niegan la existencia del 'tiempo implícito' al decir que el cambio psicológico de Melibea se produce por las malas artes de Celestina. La intención de Rojas sería alertar contra este mundo, real y activo en su tiempo. E otra é otra vez te conjuro. Ejemplo de las primeras sería la sorgina , de la brujería vasca , y de las segundas Celestina. La obra comienza cuando Calisto ve casualmente a Melibea en el huerto de su casa, donde ha entrado a buscar un halcón que intentaba cazar.

Pidiéndole su amor, esta lo rechaza, pero ya es tarde, ha caído violentamente enamorado de Melibea. Desesperada, Melibea se suicida y la obra termina con el llanto de Pleberio, padre de Melibea, quien lamenta la muerte de su hija. Alisa, madre de Melibea, también muere, se conoce que de la impresión. Hace Rojas un poderoso trazo de sus personajes, que aparecen ante el lector dotados de vida, con profundidad psicológica , son seres humanos con una caracterización interna excepcional, lo que los aleja de los 'tipos' tan usuales en la literatura medieval y del momento.

Lida de Malkiel habla de objetividad; así, distintos personajes juzgan a otro de diferente manera. En cuanto a las contradicciones de conducta se dan porque Rojas ha humanizado a sus personajes. Pero no se acartonan, sufren cambios en ocasiones. El tema de la codicia ha sido tratado por Francisco José Herrera en un artículo sobre la ganancia en materia celestinesca es decir, en todas las obras del ciclo de La Celestina , incluyendo imitaciones, continuaciones El provecho privado de los personajes de clase baja sustituye en fuerza y presencia al amor en la clase alta.

Así, se constituyen a lo largo de la obra dos grupos de personajes opuestos, los siervos y los señores, y en ambos grupos los personajes se agrupan por parejas: Solamente Celestina y Lucrecia no tienen correspondencia, pero es porque su oposición es vertebral en la historia: Celestina constituye el elemento catalizador de la tragedia, al representar el desenfreno vital, mientras que Lucrecia, criada de Melibea, representa el extremo de toda represión.

En ese sentido, el personaje del bribón Centurio añadido a la segunda versión de la obra resulta un añadido poco funcional, aunque tiene algo que ver en los desórdenes que llaman la atención de Calisto y hacen que se mate.

Conoce a fondo la psicología del resto de los personajes, haciendo que incluso los reticentes con sus planes cedan a ellos. Sus móviles son la codicia, el apetito sexual que sacia facilitando e incluso presenciando y amor al poder psicológico. Representa un elemento subversivo dentro de la sociedad: En cuanto a la magia, ver el apartado de los temas.

Se inspira en el personaje de la alcahueta que ya había aparecido en las comedias romanas de Plauto y a lo largo de la Edad Media en obras como el Libro de Buen Amor de Juan Ruiz Arcipreste de Hita el personaje conocido como Urraca la Trotaconventos y en obras latinas e italianas como la Historia duobus amantibus de Enea Silvio Piccolomini o la Elegía de madonna Fiammetta de Giovanni Boccaccio.

Calisto es un joven de la alta sociedad a quien solamente le preocupa satisfacer sus deseos, atropellando a quien sea para conseguirlo. En Calisto no se observan verdaderas crisis, es una persona realmente egoísta. Encarna el 'loco amor', del que es víctima: No obstante, Lida de Malkiel señala que el casamiento entre cristianos nuevos y viejos siempre fue lícito. No es posible saber la intención del autor o si esta 'ilicitud' se debe a estos motivos, lo que sí es indudable es que los cristianos nuevos no estaban muy bien vistos en esa época y en posteriores.

Otra teoría sería la de Otis H. En todo caso, cabe recordar que el amor ilícito o escondido se encuentra muy arraigado en la lírica popular peninsular. Enamorado absorbido por su pasión para satisfacerla.

Sus criados ridiculizan la afectación de su lenguaje. En la obra se intenta hacerla víctima de una pasión cegadora inculcada por el hechizo de Celestina. Lo que ella cuida es su externo concepto del honor: Cuando Calisto canta sensuales canciones a Melibea, Lucrecia siente envidia hacia su ama y es por ello por lo que a Celestina no le cuesta nada sobornarla con productos para aclarar el pelo y para quitar el mal aliento.

Al ser hijo de Claudina, maestra y antaño compañera de Celestina, intenta advertir a su señor de los peligros que le pueden venir; pero es humillado por éste. Su lealtad termina de derrumbarse al ser seducido por una de las pupilas de Celestina, que ha de sufragar con unos medios de los que carece, de forma que se ve obligado a participar en la corrupción de su señor al mismo tiempo que se corrompe él mismo.

Tiene cierto paralelismo con Melibea, quien también se niega en principio a seguir la corriente corruptora. Sempronio hace tiempo ya que ha perdido cualquier ideal sobre los amos a los que sirve y solamente pretende aprovecharse de ellos con egoísmo y codicia.

Mantiene una relación con una de las prostitutas de Celestina, que a su vez le engaña, y es el dueño de la idea de aprovecharse de Calisto para poder mantener su pasión a costa de la de su señor, en él se ve la ruptura de los lazos feudales amo-siervo.

Una tiene clientela fija y casa, la otra, menos experimentada, todavía no. Elicia solo busca el placer con despreocupación de lo que pasa a su alrededor y de lo que no sea placentero; no le preocupa ni su pasado ni su futuro. Solo la muerte de Celestina la hace volver a la realidad. Alisa es la madre de Melibea y no mantiene una verdadera relación con su hija; se limita a especular sobre su matrimonio sin haberle consultado apenas.

Hay dos órdenes de tiempo como se ha comentado: Primer salto temporal implícito: Esto haría también verosímil la evolución psicológica de Melibea.

A esto seguirían tres días de acción ininterrumpida. Tras esto, todo transcurre en un día y medio. Este manejo del tiempo lleva a Lida a decir que la representación no es sino una selección. Se han barajado los nombres de algunas ciudades como marco espacial de la obra, pero no existen referencias suficientes e inequívocas al respecto, con lo que se asume que Rojas creó como marco una ciudad arquetípica.

Es de destacar la función principal del huerto de Melibea en lo que supone la primera dramatización de la naturaleza en la literatura española.

Hay tres temas principales en la obra, señalados por el propio autor: Cada valor engendra dentro de sí su vicio El reverso del amor como una fuerza destructiva es uno de los aspectos de esta visión filosófica de que es muestra la obra, cuya intención es moralizante: Sin embargo, su intención ha sido muy debatida en un abanico que va desde esta finalidad moralizante todos los personajes mueren por sus pecados a otra crítica la sociedad es la causa de las muertes.

Hay un misterio sin resolver en la trama: Efectivamente no hay en la trama enfrentamientos familiares previos, como en Romeo y Julieta , ni referencias al problema de los bandos , que desde años antes enfrentaba en Salamanca a dos familias.

La obra da un sinfín de sugerencias, por lo que pueden hacerse interpretaciones muy diversas de los diferentes aspectos. En cuanto a la intención, existen varias teorías:. Esta tesis ha sido sostenida por Marcel Bataillon, que piensa que la moral cristiana domina toda la obra, la moralidad contra el 'loco amor' y sus funestas consecuencias.

Esta tesis cree las palabras de Rojas literalmente y piensa que su intención de advertir no es fingida: Defendida por Otis H. Green, quien admite la intención moral e intenta explicar lo que tiene de artístico. Esta tesis hace hincapié en lo que de amor cortés hay en La Celestina. Sostenida por autores como Américo Castro o Gilman, que piensan como en la tesis del judaísmo que La Celestina es fruto del origen converso de Rojas.

Escribió una obra a modo de catarsis, de liberación personal. Gilman piensa que el autor ve la Fortuna como un universo hostil, si bien Deyermond cree que esta opinión es un anacronismo y prefiere ver la acción inexorable de un destino. Sostenida por Marcelino Menéndez Pelayo , quien ve en La Celestina un escepticismo religioso y moral que contradice los principios ortodoxos afirmados por Rojas.

La tesis ha sido aplicada a diversos pasajes y problemas concretos. Melibea sería hija de converso, por lo que existía imposibilidad de una relación 'normal'. Américo Castro, por su parte, ve La Celestina como contienda literaria de castas su teoría tiene concomitancias con Gilman.

Se daría el conflicto, ya señalado, entre el 'querer ser' y el 'tener que ser', que atrapa a todos los personajes. Se da una visión esperpéntica de la realidad, una parodia del mundo. Otros autores ven en la obra un neoestoicismo platónico. Se cultivan en la obra dos estilos enfrentados: Los rasgos cultos no se prodigan con la pedantería de épocas anteriores.

En cuanto al monólogo, no son muchos, pero sí extensos y distribuidos de forma equilibrada, siendo importantes para revelar conflictos interiores y dibujar caracteres; en los monólogos resalta la abundancia de apóstrofes e interrogaciones.

Se ha criticado el exceso de erudición, si bien Deyermond piensa que el uso de ejemplos y sentencias no atenta contra el realismo de la obra, pues es rasgo del habla usual de la época.

También destaca la simetría de personajes. Ella trata de poner de relieve la originalidad que campea en todos los aspectos principales de la obra. Para tal fin, toma un camino que parece orientado a muy contraria meta: Y tiene razón por su parte la señora Lida de Malkiel. Sobre un interesante fenómeno de la cultura medieval europea, hizo una observación Baltrusaitis que tiene valor para aclarar lo que acabamos de decir. Ello ayudó a capacitar la mirada para captar el dramatismo de los personajes reales, singulares, cuando fue esa realidad de lo individual lo que empezó a interesar a los artistas y a los espectadores de otra época, instalados en las nuevas bases históricas de la misma 5.

Ampliamente se había sometido a este método la interpretación de Ovidio. Pero hoy resulta indudable que en el Renacimiento se continuó aplicando esa misma técnica: Tal es también la interpretación que se da al género celestinesco, desarrollada y fundamentada, con todos los lugares comunes propios de la materia, en el largo prólogo de la Tercera Celestina: Creer que esto deriva de una actitud de hipocresía es ingenuo.

Se debe a un nuevo procedimiento literario, condicionado por una nueva sensibilidad. De ahí que en los libros de confesada pretensión edificante de la primera mitad del XVI se produzca el fenómeno de que se separe, de un lado, la realización artística o literaria de la obra, de otro, su referencia trascendente. Tal es la separación de los dos aspectos, que en el trasfondo de la obra se pretenden fundir: Muchos años después de La Celestina , al traducirse al español la Comedia Eufrosina , tres figuras destacadas de nuestras letras opinan sobre ella y aprueban su publicación.

El maestro humanista Ximénez Patón insiste en el mismo punto de vista, distinguiendo entre corteza y sustancia. Y, finalmente, Quevedo escribe: Y esta manera de entender la obra es tan generalmente aceptada que los críticos ilustrados del XVIII se ven obligados todavía a hacerse cuestión de ella y a rechazarla expresamente. En ello ha insistido Bataillon y no se puede desconocer la muy fundada presentación que él ha hecho de ese nudo central de la obra A través de un problema elegido con gran acierto, La Celestina nos presenta el drama de la crisis y transmutación de los valores sociales y morales que se desarrolla en la fase de crecimiento de la economía, de la cultura, y de la vida entera, en la sociedad del siglo XV.

Atañe al conjunto de la sociedad. Tenemos que distinguir entre la imagen de la sociedad y de los hombres que el autor nos presenta y los fines que le mueven al hacerlo así. El autor no se dispone a defender a aquella, ni nos invita a estimarla como valiosa y ejemplar.

Hay en la obra -y tal es su propósito final- una reprobación de la sociedad que pinta, por lo menos en algunos de sus aspectos principales. Pero, al mismo tiempo -y tal es la gran ocurrencia de Rojas-, hay una aceptación de la sociedad misma que se critica, como plano del que hay que partir: Sin duda, el honor, el deber, la fama, el puesto social, etc.

Por eso es posible que se escriba una obra como La Celestina. Esa crisis social a que hemos aludido empezaba en ta parte alta de la estructura social.

Pero el desorden interno que este personaje pone de manifiesto afecta ya a todos los estratos de la sociedad. La clase de los señores, como clase dominante, es, sin duda, la responsable de la estructura y perfil de la sociedad. Mediante su dominio de los recursos de que la sociedad en cuestión dispone, aquella clase determina el puesto de cada grupo social en el conjunto, el sistema de sus funciones, el cuadro de sus deberes y derechos, es decir, la figura moral de cada uno de esos grupos.

En definitiva, la clase dominante es la responsable de las relaciones ético-sociales entre los diferentes grupos. Pero esto no es todo. En el prólogo del Anfitrión de Plauto, de donde, como es sabido, arranca la denominación de tragicomedia, se explica la invención del término por que en la obra aparecen reyes y dioses mezclados con esclavos En La Celestina , la utilización por Rojas de tal término denuncia la profunda fusión de ambos planos sociales en su obra: El grupo proletario se instala en el centro de la acción; tal novedad se muestra por igual en la doble cara tragicómica de La Celestina.

El planteamiento interrogativo del tema -anticipadamente shakespeareano- nos hace patente el fondo de la cuestión: Sobre esa base, el desatarse del drama de Calixto y de cuantos le siguen resulta inevitable He aquí el problema de fondo. Esa unidad se traducía en la unidad de Dios, en la del universo, en la unidad de una ordenación moral, en la unidad de un sistema social Orden y jerarquía fundaban esa unidad. Pues bien, esa unidad es la que queda fundamentalmente trastocada: En el siglo XV el sentido de esta crisis es claro, por mucho que todo esto haya que considerarlo en una fase inicial, cuyo sentido, sin embargo, algunos, y entre ellos Fernando de Rojas, advirtieron desde muy pronto.

Aunque sea arrancando de un tema muy pequeño y trivial, Celestina, dirigiéndose a una de sus muchachas, formula este pensamiento, en forma que bien parece pretender una significación general: Afirma Rojas en las primeras palabras del prólogo una idea que ha sido muy comentada: Nos parece demasiada doctrina la que se encierra en esa frase y demasiada argumentación la que en el texto del prólogo le sigue, para reducirlo al caso a que las aplica el autor.

Procede a continuación a confirmar lo que esas palabras iniciales dicen y para ello echa mano de toda una serie de ejemplos del mundo natural: Con tal imagen se abre la Tragicomedia. Luego confirmaremos esta relación, que aquí, por primera vez, nos surge al paso, y nos surge, precisamente, en el momento mismo de abrir la obra. Los hombres del siglo XV, bajo la crisis de las ideas tradicionales de unidad y armonía, vivieron agudamente un sentimiento de variedad y de contraposición.

En esos años críticos la imagen del mundo como concurrencia y lucha parece imponerse desde el plano de las relaciones económicas de mercado, que sobre esto ejercen una influencia decisiva, hasta el de las concepciones acerca del universo.

Pero mientras, en el grupo de los personajes de La Celestina , veremos luego a Pleberio, como conclusión del drama que todos ellos han vivido, formular la tesis de que el mundo es un desorden fortuito contradictorio. A nuestro modo de ver, es el desarreglo de la clase alta, de la clase ociosa -tal como pudo ser considerado con un criterio moralista en su tiempo-, que va a repercutir sobre todo el cuerpo social.

La Celestina nos da la imagen del mundo social del primer Renacimiento, sociedad que, en un plano destacado, nos presenta a la clase de los ricos bajo una nueva forma. La posesión de grandes bienes queda asimilada a la nobleza. Tal es el sentido sociológico de la clase ociosa, en virtud de las transformaciones sufridas por la sociedad estamental en el otoño del Medievo. El término, ocio , tal como aquí se emplea -diremos nosotros, siguiendo a Veblen-, no comporta indolencia ni holganza.

A las alteraciones sociales que provoca la constitución de la nueva clase ociosa de los ricos, responde fielmente el mundo de La Celestina. En el estadio de amplio desarrollo económico y en la situación cuasi-pacífica que alcanza la sociedad al término del Medievo, se produce el fenómeno de que los medios de que tradicionalmente se servía el caballero para conseguir reputación son reemplazados por medios económicos, medios con los que se alcanza aquella reputación social, en cuanto que permiten adquirir y conservar la riqueza.

Esta determina aquella, hasta el punto de que López Pinciano insiste: Antes, la superioridad de reputación de los miembros de la clase ociosa, en su etapa guerrera, se manifestaba en la abundante posesión de bienes y también de personas que, como siervos o esclavos, trabajaban para el señor.

De bienes y esclavos se había apoderado este por medio de sus armas y el dominio sobre unos y otros le libraba de trabajar. Su valor le eximía de trabajo material con lo que, andando el tiempo, la exención de trabajo manual fue testimonio de valor. Ahora, en la etapa pacífica o económica, la superioridad se ha de reflejar también en un efectivo dominio sobre cosas y hombres. Nuevos ricos que quieren ser reconocidos como nuevos señores, tienen que establecer formas adecuadas en las que externamente se proyecte su condición de distinguidos.

No hay en el texto de la obra ninguna alusión militar que le afecte, y, en sustitución de ello, demuestra ostensiblemente su ocio, practicando actividades o deportes meramente gratuitos -la caza, el paseo a caballo, el juego, el amor-. No sólo es rico, sino que lo ostenta. La preocupación en este por las galas de vestir, que se hace patente en momentos importantes de la obra y se repite en todas las novelas del mismo género, responde cumplidamente al esquema sociológico que hemos expuesto.

Son los hijos de una clase que trabajó severamente en acumular fortuna. Sus costumbres, sus sentimientos, su conducta entera, vienen condicionados por la posesión heredada, no ganada, de ricos patrimonios. Sus padres habían vivido bajo la ley de un ahorro calculado, de una administración inspirada en alto decoro, sí, pero de severa medida en lo adecuado de sus gastos.

Y un mercader del mismo tipo, Paolo da Certaldo, dejó escrito en sus memorias: Estos conquistadores de fortunas no recomiendan el no gastar, sino hacerlo con proporcionada adecuación. Sus hijos no se salen de esta norma, aunque le den diferente aplicación, cuando gastan espléndida y ostensiblemente en lo que piensan que les conviene, esto es, en llevar una vida de grandes señores. Debido a la aparición de estos hijos de ricos, en el siglo XV hay, comparativamente, un desarrollo inusitado de los objetos de lujo.

El refinamiento y multiplicación de los artículos de consumo alimentos, bebidas, trajes, etc. Tenemos, poco anterior a La Celestina , un testimonio sumamente vivaz y pintoresco de esta nueva situación social. Haciendo la crítica de su tiempo, escribe el bachiller Alfonso de la Torre: Hay un dato sumamente elocuente: Lo sabe muy bien la vieja Celestina: Todavía décadas después, un médico lo declara en términos semejantes.

Ello nos confirma cómo el lujo ostensible en el consumo era ley para un joven señor rico ocioso como nuestro protagonista. Pues bien, a esa joven brigada de gozadores y gastadores podía pertenecer sociológicamente Calixto. Y en su mundo y medida, como corresponde a su condición femenina, Melibea. Pero ya en la Historia troyana descubrimos que un nuevo elemento ha sido introducido: Recordemos los términos en que Calixto hace el elogio de Melibea: Es el espíritu de la alta burguesía el que causa este cambio, como luego tendremos ocasión de exponer.

La aplicación del esquema interpretativo de que nos venimos sirviendo se puede seguir en otros aspectos. Todo ello nos da el cuadro de la alta clase distinguida, económicamente privilegiada, en la fase del primer Renacimiento. Bajo este aspecto nos aparecen ya los ricos del mundo social de La Celestina. Tanto se atribuye en ellas alto linaje a Melibea como a Calixto, por tanto, no tienen por qué, los que con juicio crítico e histórico hoy interpreten la obra, aceptarlas en un caso y rechazarlas en otro.

Rojas, cristiano nuevo, por su procedencia judaica y por su profesión de abogado, estaría próximo a los medios de la burguesía mercantil, tal vez sin participar de ella, y se sentiría preocupado por la relajación o desmoralización -en el sentido de la moral social tradicional- que en tales medios se producía, por, la caída de los viejos vínculos y el olvido de las viejas convenciones sociales que las relaciones mercantiles traían consigo. Un trastorno en la vida de la sociedad traído por las relaciones cosmopolitas, exóticas, de los ricos, esto es lo que ya en los hijos de la gran burguesía se ponía por entonces de manifiesto, aunque en las nuevas maneras ennoblecidas de sus jóvenes no quedara a veces aparentemente ni el recuerdo del tipo de vida burguesa de que procedían.

Mencionemos algunas de ellas. Para expresar, en otra ocasión, su pesimismo, le oímos decir: Una feria con sus compras y ventas de mercancías, es la imagen que le viene a la mente en tan triste ocasión. En su lamentación por la muerte de la que llama su rica heredera, Pleberio exclama: Estas frases no han sido objeto de una interpretación satisfactoria. Nadie a esto llamaría haber fabricado navíos, ni hoy, ni menos en el siglo XV, en que la palabra, de reciente difusión, designa embarcaciones importantes.

Pleberio es, pues, por confesión propia, constructor o armador de naves, que ambos sentidos pueden tener sus palabras. María Rosa Lida ha hecho observar que en la obra de Petrarca De remediis utriusque fortunae -cuya influencia sobre La Celestina es tan amplia y relevante- aparece también un personaje en cuyas naves se cargan ricas mercadurías Ello completa el marco en que Rojas quiere situar el drama del desarreglo de los juicios morales que presenta en su Tragicomedia.

Son los honores sociales que el rico burgués compra con su dinero, introduciéndose en formas de tipo nobiliario, por la nueva vía de la riqueza. Para terminar nuestra interpretación, tengamos en cuenta que de todo ello habla Pleberio en una imprecación a la fortuna, a la que ha llamado administradora de los bienes materiales: Tal es el proceso de ennoblecimiento del burgués rico, conforme al tipo a que pertenece Pleberio, el cual ejerció en años anteriores el comercio por mar.

Así lo había sostenido Cicerón 47 y así se pensaba y se practicaba en la Europa del Renacimiento. Se trata de una traducción casi literal de Cicerón A fines del mismo siglo, todavía expone la tesis, como criterio general y con plena aceptación, López Pinciano En el pasaje de su De Officiis que acabamos de recordar, Cicerón hace un comentario interesante: Pues bien, la doble referencia a los navíos y a sus grandes heredamientos, en las palabras de Pleberio, coincide con ese esquema.

Apenas si se encuentra una sola mención de parientes y amigos, muy lejana y débil, en comparación con el modo que pudiera tener de considerar la parentela un joven de antiguo linaje distinguido.

Se entretiene en deportes de contenido caballeresco subsidiario, sin otra excepción que la caza, de modo que no hay la menor alusión militar en torno a él. Llama la atención la poquísima familiaridad que todos, en torno a Calixto, tienen con las armas, lo extraño que se les hace a los seguidores de este joven amo ir armados.

A nadie, al recomendarle huya de los peligros del amor, se le ocurre proponerle se entregue a empresas guerreras. Sus servidores son de poca calidad o improvisados -como ese mozo de espuelas que tiene que hacer las veces de criado personal.

No hay mención de posibles propiedades señoriales, y en cambio hay una referencia curiosa: En todo caso, en la intendencia del rico tradicional y poderoso se compra en grueso y no con repetida frecuencia. Una economía de gran señor seguía siendo una economía tradicional o de subsistencia, una oeconomía , basada en la autonomía doméstica de provisión, ajena al mercado urbano y a su crematística En los ricos de reciente elevación se dan faltas sociales con frecuencia.

Es el caso de los ricos recientes, en su alto nivel social. En ese género celestinesco, verdadera ola de literatura obscena que tanto se difunde en España en las primeras décadas del XVI, se mantiene tal característica No hay necesidad de acudir a motivaciones étnicas en Rojas para explicarse datos de esta naturaleza ni tendría sentido; basta con ver una situación de la época. Echa en culpa al alcalde, que ha ordenado la ejecución de sus servidores, haberle colocado en tan desairada posición, y le recrimina por su proceder, mas no porque haya olvidado, al actuar de ese modo, la condición de, caballero del amo a quien los condenados servían, sino por haber sido ingrato a los favores económicos que debía a su padre.

Sin embargo, Calixto reacciona muy pronto, dando prueba de lo poco que ha calado en él el sentimiento de las obligaciones que le impone su condición de señor. También Pleberio y Celestina, cada uno por su parte, muestran reacciones semejantes. Aunque esto lo haya conseguido Rojas con recursos literarios magistrales, no hay que ver en ese aspecto solamente un problema de técnica de escritor.

Se trata de toda una nueva manera empleada en la captación de la realidad humana, considerando que esta se da siempre en un hic et nunc , y que cuando se quiere reflejar aquella en una obra literaria es necesario recogerla inserta en esas circunstancias, al modo como un arbusto, para conservarlo vivo, se transplanta con su cepellón.

Con esto, es decir, con ese nuevo arte de captar lo real humano, ha dicho María Rosa Lida, se busca presentar al personaje en su intimidad Ahora bien, la intimidad de la vida personal, que nada tiene que ver, claro es, con la interioridad del alma, constituye típicamente un producto burgués.

Estrechamente ligado a ello va el aspecto literario que la obra ofrece y que representa una efectiva novedad. Todo ello puede ser indiscutible y la erudición incomparable de la señora Lida de Malkiel se emplea a fondo para demostrarlo.

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